El Blog de Rosa Magallón

22 septiembre 2009

Filed under: Cortes de Aragón — Rosa Magallón @ 21:20
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21 septiembre 2009

intervencion de adolfo barrena en el debate de la reg

Filed under: Cortes de Aragón — Rosa Magallón @ 21:52

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.

Turno ahora del grupo parlamentario de Izquierda Unida. Señor Barrena, tiene usted la palabra.

El señor diputado BARRENA SALCES: Gracias, señor presidente.

Señor presidente del Gobierno, señor Iglesias.

Empezaré por situarle cuál es la línea que va a seguir Izquierda Unida en este debate, de acuerdo con lo que consideramos prioritario en nuestra organización, que es buscar soluciones a la crisis, y especialmente a esas situaciones de dramas personales, profesionales y familiares que está viviendo una parte importante de la población española y también de la aragonesa. Ese es nuestro objetivo prioritario. Por lo tanto, yo voy a ir a lo fundamental. Y primero le agradeceré que me diga si está de acuerdo, en principio, en cómo y de qué manera se debería de garantizar en una sociedad democrática lo que es el Estado de bienestar.

Nosotros pensamos que lo fundamental para un ciudadano o ciudadana libre y democrático es que tenga garantizada la libertad y las condiciones necesarias para desarrollar su proyecto vital. Ya sé que esto es una democracia —hace ya mucho que el dictador no existe—, pero, claro, no se es libre del todo si no se tienen medios de vida, si no se tiene un empleo en condiciones, si no se tiene una vivienda y si no se tienen los servicios fundamentales. Aquí ya empieza a haber una discrepancia entre su partido y el mío. Ustedes consideran básicos sola la educación, la sanidad y la Ley de dependencia… Bueno, servicios sociales. Yo sigo pensando en vivienda, trabajo, empleo —todas esas…—… [Murmullos.] Sí, sí, también.

A partir de ahí, señor presidente, tengo que empezar por decirle que su discurso de ayer fue tan prolijo y elaborado como ineficaz para eso que es el objetivo de Izquierda Unida, y que pienso que también debería ser el suyo. Yo vi un presidente que hacía balance de los últimos diez años como si se estuviera despidiendo; que, al hablar del presente, de la crisis salvaje que vive Aragón también, no fue capaz de transmitir la confianza, las propuestas y la fuerza que necesitan los trabajadores y trabajadoras de Aragón para salir de la crisis.

Usted ha dicho antes: «No me voy a ir, voy a estar aquí». «¿Acaso es que me han visto ustedes flojear?», ha dicho. Pues yo sí le vi flojear. Claro, le vi flojear, porque, además, usted vino aquí con una estrategia, una trampa, legítima —sí, sí, una trampa, señor Iglesias—, usted vino aquí y se dedica a hablar de lo que ha hecho, diez años hablando de lo que ha hecho. No, no, hay que hablar de lo que va a hacer, yo quiero hablar de lo que va a hacer. Yo no voy a entrar en ese debate; si me va a venir usted con sus fichas y me va a decir cuántos millones ha puesto aquí, cuántos en el otro lado y qué ha hecho más… Y, además, como no gobierno ni en Madrid ni en Valencia, ¡bah! [risas], pues no le vale, no le vale, no le vale. [Risas.] Por lo tanto, tendrá que entrar al debate conmigo, tendrá que entrar al debate.

Ciertamente, yo creo que lo que quiso fue utilizar su balance de los diez años de gobierno PSOE-PAR para intentar justificar que Aragón está en mejor situación que otras comunidades para salir de la crisis. Se esforzó usted en decirnos fundamentalmente dos cosas, en hora y cuarenta minutos, dos cosas nos decía usted fundamentalmente. Una, que la crisis aquí había llegado más tarde; bueno, pues triste consuelo para quienes la sufren, ¡qué más les da si al final la pagan! Nos dijo otra: que estábamos con un desempleo de cinco puntos por debajo de la media; cierto, eso es cierto, pero, mire, a los más de ochenta mil parados y paradas aragoneses tampoco les consuela mucho que tengamos solo el 13,5 de paro, cuando hace un año estábamos bastante por debajo. Por cierto, tampoco les sirve de nada eso que ha dicho usted aquí antes de que en otras comunidades hay treinta mil más: problema de esas otras comunidades, ya lo resolverán, espero. Pero lo que hay que resolver aquí —y por eso le digo que hay que hablar de lo que vamos a hacer a partir de ahora— es de los que están aquí, porque estamos en la Cámara aragonesa y en el debate de política general pidiéndole alternativas al Gobierno de Aragón.

La verdad es que es triste consuelo también para todas esas personas que están en esa situación para las que usted no hablaba ayer. Usted estaba hablando aquí para la oposición, estaba reforzando los argumentos que le llevaron al final a pedirnos responsabilidad, calma y tranquilidad. Dio usted, además, la impresión de que aquí, en Aragón, hay dos clases de empresas y, por consiguiente, dos clases de trabajadores y trabajadoras.

En su discurso apareció, como no podía ser de otra manera, el grave riesgo en el que está la Opel y el empleo en Figueruelas. Yo estaré mañana en la manifestación en defensa del empleo de Opel. Estaré en esa manifestación igual que he estado en todas y cada una de las que han convocado los comités de empresa, en todas y cada una de las empresas aragonesas que sufren ERE, que cierran, que despiden, que usted ni siquiera citó. Pero yo quiero que estén en este debate, por eso están. Quiero que estén presentes porque tienen derecho a que en esta Cámara y en este debate se hable, además de la Opel, de todos y todas. Yo quiero también que estén los miles de autónomos que han cerrado y los miles de trabajadores y trabajadoras que, aunque no han sufrido un ERE porque trabajan en un taller o en una empresa pequeñita, también han perdido su empleo. ¿Qué les dice, señor Iglesias, a estos trabajadores y trabajadoras? ¿También para ellos su receta es fe, confianza y paciencia?

Todos estos trabajadores y trabajadoras esperaban ver a un presidente del Gobierno de Aragón presentar sus propuestas de progreso y desarrollo, de consolidación de los derechos y libertades, de defensa del empleo, comprometido con el desarrollo sostenible, pero no fue así. Estamos todavía a tiempo de resituar el debate en términos más realistas y comprometidos que los que usted empleó ayer.

Yo creo que hay una premisa previa —le aseguro que yo lo voy a ser—: hay que ser sinceros. Hay que reconocer como primera premisa que sus diez años de gestión también son responsables de la crisis, no hay un punto y aparte. Ya sabemos que es mundial la crisis y, además, ya sabemos que empezó en el Imperio, pero también sabemos que es consecuencia de un modelo económico y productivo que usted ha aplicado también aquí, en Aragón. Una simple cita porque usted ha citado al señor Botín; supongo que habrá visto los anuncios a doble página en El País, del Grupo Prisa, que, solo en seis meses, lleva ganados cuatro mil novecientos y pico millones de euros con la crisis.

Ayer, usted glosó —la verdad es que el 75 % de su intervención fue una loa continua a su gestión y a la gestión de su Gobierno—, habló de la estabilidad y de lo bien que se lleva en la coalición —aceptamos «pulpo»—. Pero reflexione conmigo y respóndase a estas preguntas, señor Iglesias. ¿Ha gobernado usted? Evidentemente sí, me lo va a decir, pero, claro, la pregunta es: ¿ha desarrollado su programa, ese programa con el que usted pedía el voto de la izquierda para que no cayeran en políticas de derechas? ¿Cree usted que puede decir a quienes le votaron que ha cumplido los compromisos adquiridos en su programa? ¿Su mayoría absoluta ha servido para que la ciudadanía aragonesa, toda la ciudadanía aragonesa, mejore su calidad de vida, tenga mejores servicios públicos, goce de un empleo digno y de calidad, tenga acceso a la vivienda, tenga buenas comunicaciones, e incluso un médico en el centro de salud del medio rural?

Más allá de las cifras que usted maneja, la realidad, precisamente por eso, porque es real, se encarga de decirle que las cifras que usted dio ayer son tan ciertas —yo ni siquiera se las discuto— como las carencias y necesidades que el Aragón rico y potente de los nueve últimos años —que tampoco le discuto— ha sido incapaz de resolver.

El modelo económico que usted ha mantenido, seguidor evidente del capitalismo, impregnado de liberalismo, ha fracasado. Yo no voy a negarle el empleo que, en muchos casos a golpe de subvenciones, ha creado, pero fíjese qué empleo. Las ocupaciones más contratadas en Aragón, el 60% del total, son las de peón, camarero, mozo de almacén, albañil, dependiente de comercio y administrativo, son las que se derivan, como bien sabe, de actividades empresariales que buscan una rentabilidad a corto plazo, que emplean mano de obra barata, poco cualificada, actividades que requieren poca inversión y que son, en términos empresariales, fácilmente trasladables, en busca de costes salariales más bajos.

Usted y sus consejeros de Economía e Industria han llegado a hablar de que Aragón tiene balance positivo hasta en la deslocalización de empresas. Nosotros creemos que la deslocalización es siempre mala y perniciosa para los trabajadores y trabajadoras, siempre, porque es un fenómeno que responde a la lógica del capital y del mercado y creemos que hay que combatir en vez de aceptar. No son aceptables los chantajes sociales que hacen las empresas, tanto cuando amenazan con irse y piden autorización para expedientes de regulación como cuando piden por venir todo tipo de ayudas, facilidades y apoyos.

El Gobierno PSOE-PAR es responsable y no tiene alternativa. Usted habló ayer del acuerdo en la Mesa del diálogo social, del acuerdo con empresarios y sindicatos, que es necesario, que es importante, que es un valor. Tenemos paz social, la gran palabra: paz social. Hace ya muchos años que en Aragón se mantiene, pero esa paz social, ese AESPA que tienen firmado con los agentes sociales, no ha conseguido evitar, señor Iglesias, que seamos la comunidad autónoma en la que más ha subido el paro interanual…, sí, es en la que más ha subido el paro interanual… Sí, sí, ya le daré los datos, si no los tiene, luego, no sé si lo tiene en la ficha, pero, si no, ya se lo paso luego. Es la que ha tenido más ERE, porcentualmente hablando, claro, no me vayan a decir que es que hay en Valencia…, ¡que no gobierno en Valencia, que no le vale eso! No me va a decir que en Valencia ha habido más que aquí… No, no, porcentualmente, en Aragón se han multiplicado por seis los ERE, y la media del Estado es de tres, por tres.

Es la tercera en familias en las que ninguno de sus miembros trabaja, también porcentualmente hablando, digo para ser realistas. Y Tampoco ha conseguido evitar que hoy tengamos un 18% de familias aragonesas en los umbrales de la pobreza. Y no me juegue, señor Larraz, con esto con lo que dice la Unesco y la organización mundial de lo que es la pobreza relativa. Estamos hablando de pobreza relativa en un país en el que en Aragón fíjese cómo ha subido el producto interior bruto, como decía el señor presidente.

Yo creo que usted y su gobierno, señor Iglesias, junto con los agentes sociales, deben reflexionar sobre si el diálogo social cumple los objetivos previstos, que creo yo que los objetivos previstos serán que no haya paro o que haya menos, no que haya más, y a partir de ahí reconducir lo que haga falta.

Usted habló ayer de que hoy, en este año, van a trabajar ciento diez mil trabajadores más que en 1999. Cierto, pero yo quiero hablar de los cien nuevos que hoy han dejado de trabajar, y también quiero hablar de los cien que ayer, mientras usted decía eso, estaban apuntándose en el Inaem porque también habían perdido el empleo, y también quiero hablar de los ciento sesenta que, en Tarazona, cualquier día les van a decir que hasta luego.

Usted y su gobierno son también responsables de una cosa que a la izquierda, a Izquierda Unida, le preocupa, y es la falta de pulso social. Claro, su «todo está bien», su «Aragón crece», su rimbombante Aragón de la Expo han conseguido reducir la capacidad crítica de la sociedad a la mínima expresión. Eso le permitió venir aquí ayer con un mensaje: «Tengan paciencia, confíen en mí, que la crisis pasará». ¿Cuándo? Usted ayer nos hablaba de la OCDE. Pero si dice que España es la última que va a salir, que le quedan dos años… Y, que yo sepa, Aragón no se ha independizado. Usted, de independentista, no tiene nada, afortunadamente, tampoco, con perdón para quienes son independentistas. Por lo tanto, digo yo que, si España tarda dos años más, Aragón también. Por lo tanto, esa confianza de que en 2010 ya empezamos a crecer, dígame usted qué datos científicos la sustentan.

Fíjese, llegó a pedir prudencia y responsabilidad, y lo hizo también con el tema Opel. Llegó a afirmar que no cambiaría la estrategia. ¿Cuál es su estrategia, señor Iglesias? Sí, pero es que yo creo que se han equivocado, como ya he dicho aquí. Y se lo digo con sinceridad porque nos preocupa mucho el tema. Yo creo que se ha equivocado fundamentalmente porque se ha equivocado el Gobierno español. ¿A usted le parece normal que el señor Sebastián se despache el otro día diciendo que no sabe el plan de Magna? Entonces, ¿a qué van a Berlín para que el Gobierno alemán les diga los euros que les toca poner? Pero van a hablar con el Gobierno alemán. ¿Qué pasa, que el Gobierno alemán sí que se sabe y nosotros no? Entonces, ¿a qué han ido a Berlín? Porque, claro, nosotros pensamos ciertamente, señor Iglesias, que hay que salvar la Opel, que es verdad que hay que salvarla, además de por el empleo porque, como no han hecho los deberes de la diversificación industrial, seguimos dependiendo de Opel. Por eso creemos que hay que modificar la estrategia. No hay que ir a negociar lo que Magna, con el apoyo ruso, y que le gusta tanto a la señora Merkel, aunque sea por interés electoral…, sea eso a lo que hay que entrar a negociar. No pensamos que haya de ser eso. Convénzanos de que se puede hacer de otra manera.

Nosotros pensamos que hay que ir no a Berlín: hay que ir a Bruselas. Hay que movilizar a todos los países que tienen plantas. Yo creo que hay aprovechar la presidencia europea que nos toca. Yo creo que hay que imponer el interés general, lo creo, y, si me apura, hacer lo que ha hecho Obama. Sabe usted que Obama ha nacionalizado. ¿Por qué no vamos a crear un consorcio público europeo para el sector del automóvil? ¿Por qué no? Espérese esa posibilidad, que, además, nos permitiría reestructurar el sector y seguramente nos daría más seguridad de futuro, no el parche del que, ahora, en cualquiera de los casos es de lo que se está hablando. Pero, claro, para hacer una estrategia conjunta en Bruselas, no puede ser que salgan ustedes desmarcándose del Grupo Socialista Europeo y votando ustedes solos a Durao Barroso, no puede ser. Pero ¡si Durao Barroso es el exponente de la estrategia de Lisboa, que es la que nos ha llevado a esta situación y es la que ha fracasado! Por favor, por favor… Me va a decir ahora que el señor Durao Barroso, el de las Azores, resulta que ahora es un izquierdista… Tampoco, ¿verdad? Bueno.

Nosotros hemos estado intentando ya trabajar en Bruselas en esta dirección. Saben que hemos planteado iniciativas. Nosotros creemos que así habría que hacerlo. Yo creo que ha llegado, señor Iglesias, el momento de las respuestas. Yo, que como bien saben sus señorías, me identifico con la clase trabajadora, yo tengo una percepción distinta de la realidad que usted dibujó ayer. Yo estoy convencido, y más después de oír las intervenciones aquí de esta parte del hemiciclo, estoy convencido de que la salida a la crisis para los que de verdad la están sufriendo, no para Botín y todos esos, solo viene con políticas de izquierda, solo. Con políticas de izquierda solo.

El señor PRESIDENTE: Concluya, por favor, señor diputado, se lo ruego.

El señor diputado BARRENA SALCES: Sí, acabo, señor presidente.

Entonces, yo les planteo una propuesta desde la izquierda, desde la reflexión, desde nuestra posición de oposición exigente, beligerante si usted quiere, pero constructiva y le aseguro que nada partidista. Las aportaciones que vamos a hacer mediante propuestas de resolución a este debate van a buscar, por encima de todo, poner el énfasis en los problemas más urgentes de esta tierra, que insisto que para Izquierda Unida y para la izquierda y para la gente que está pasándolo mal es resolver lo que está ocurriendo en la crisis.

Para eso necesitamos recursos públicos, fondos suficientes, y entonces ahí hay un debate que, evidentemente, yo le quiero plantear también, que es el de la financiación. Señor Iglesias, no ha salido del debate ya el tema de la financiación, no. Queda el trámite en el Congreso y en el Senado. Entonces, como ese modelo, que llaman nuevo modelo, pero que tiene los mismos defectos del anterior, aunque nos quedemos teniendo el mismo techo, se apoya en una recaudación que ustedes saben, igual que yo, igual que todos y todas quienes estamos aquí, que es en función de impuestos sobre actividades económicas, sobre las nóminas, que en período de crisis baja. Lo saben ustedes. Antes nos ha explicado usted muy bien eso de las liquidaciones. ¡Hombre!, si hacen el cálculo con los impuestos de 2007, que era época expansiva, mire usted lo que va a venir cuando lleguen los de 2010. Y, si nos viene eso, vamos a tener serios problemas.

Por lo tanto, yo creo que lo que hay que hacer, y se lo planteo, es intentar cambiar lo que hay en vez de aceptarlo. Eso es lo que creemos que hay que hacer. Hay que buscar una forma de resolución mucho más solidaria.

Y luego me lleva al debate fiscal. ¡Hombre!, me ha sorprendido antes que usted les afee a los compañeros y compañeras del Partido Popular que solo quieren bajar impuestos. Pues, ¿y qué ha hecho usted? ¿Qué ha hecho el señor Rodríguez Zapatero? ¿O no es bajar impuestos el perdonar el impuesto de patrimonio? Eso, ¿cómo se llama entonces? Además, ¿a quién se lo han perdonado? Que, además, fíjese si es perverso el sistema: le perdonan el impuesto de patrimonio a quien tiene patrimonio para luego incluirlo en las mermas tributarias para que por la vía del dinero todo lo recaudemos aquí otra vez. ¡Hombre!, muy de izquierdas eso —yo, ¿qué quiere usted que le diga?— no es. Ahora, estoy de acuerdo: si han tomado una decisión en Madrid, que la paguen, faltaría más. Pero yo creo que eso hay que meterlo en el debate, porque al final estamos hablando del dinero público, del dinero común de todos y todas. Y, además, cuando se plantea lo que usted ha defendido también como bueno: porque tenemos más capacidad de gestionar más impuestos, eso, a la vez, acompaña menos capacidad del Estado, porque, todo lo que le da a las comunidades autónomas, el Estado no lo gestiona. Como son impuestos que tienen que ver con la economía, le va mucho mejor a las comunidades más dinámicas, pero el Estado tiene menos para ejercer la redistribución, y eso tampoco es de izquierdas.

Por lo tanto, atento y siga usted en el debate del modelo de financiación, que no está acabado y que no está cerrado. Y que no conviene, y que, además, es insolidario. Y que, aunque pudiéramos caer en la tentación de que a Aragón nos sale mal, la izquierda es federalista y solidaria.

Le plantearía una última cuestión…

El señor PRESIDENTE: Concluya, por favor.

El señor diputado BARRENA SALCES: … —sí, ya concluyo, señor presidente—. Tiene que ver con algo que hemos discrepado y debatido varias veces, tanto con usted como con la señora consejera. Es esto de lo público y lo de la MAZ. Sí, mire, este es el folleto de las mutuas, y aquí esta el de la MAZ, ¿verdad?, el logotipo. Sí, bueno. Pues, mire, es que aquí yo leo, y dice: «Las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales son asociaciones de empresarios». ¿Como que «y qué»? ¿Esto es público? Entonces, por qué no salen a oposición —yo qué sé— los puestos del consejo de adminstración o los… Si yo no digo que no estén ustedes. ¡Si yo lo único que les he discutido siempre es que digan que la MAZ es pública! ¡Que no es pública! Está autorizada por el Ministerio de Trabajo e Inmigración y sometida a su vigilancia y tutela; es para colaborar en la gestión contingencias con la Seguridad Social, y es verdad que la Seguridad Social controla sus presupuestos, pero no son públicas, ¡no son públicas!, no lo son. Es verdad que no es el Banco de Santander, pero no son públicas. Entonces, dejemos de decir esas cosas.

De todas formas, señor Iglesias, en la segunda parte del debate, profundizaré más en las alternativas y salidas que creemos que tenemos que dar a la crisis y, sobre todo, lo que hay que hacer a partir de ahora, no en lo que hemos hecho en los diez anteriores.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Barrena.

Espero que la exhibición de los carteles no lo considere usted como un precedente de conducta parlamentaria. Primero, por lo que supone en sí mismo de negación del valor de la palabra, y segundo, por la dificultad para establecer dónde está el límite.

Muchas gracias.

Señor Iglesias, tiene la palabra.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Vuelvo otra vez a pelearme con la evidencia.

Cuando la mutua tiene un beneficio, si lo tiene, va al Ministerio de Trabajo. La propiedad es el Ministerio de Trabajo. Otra cosa es que haya asociación, que estén asociados empresarios, precisamente porque son los que aseguran a sus trabajadores de accidentes. Pero, vamos a ver, llevamos con este debate desde que pusimos en marcha el consorcio. El cien por cien de la MAZ es Ministerio de Trabajo, no Ministerio de Salud, Ministerio de Trabajo. Y cien por cien público más cien por cien público no puede dar privado. Pongan en los folletos lo que pongan. Eso no tiene vuelta de hoja.

Mire, ha venido con unos carteles, está bien… Yo le podría citar otras tantas empresas que han venido a Aragón. Desde Letexco, hasta Sangoben, hasta Inditex, hasta Italpaneli, hasta Ames, hasta Tronqueti (en El Burgo de Ebro), hasta Aceralia (en el parque del reciclado), hasta Caladero, que es líder en distribución de pescado, Aeromac (en Tarazona), Peguform, Urbina, Castelintegre, Cemex, Uralita, Espuña, El Corte Inglés en Monzón… Es verdad que tenemos empresas en dificultades, es verdad, es verdad. Las que usted ha traído aquí y alguna más. Pero también hay empresas que vienen aquí. Ayer les dije empresas que vienen aquí.

¿Cuáles nos deben de preocupar más? ¡Todas! Si vienen empresas, tendremos trabajo. Si se van empresas, tendremos menos trabajo.

¿Qué pretendemos hacer, señor Barrena? Lo que pretendemos es aprovechar un momento de crisis y de dificultad para cambiar el modelo productivo. Y en Aragón, empezamos hace ya seis años a cambiar el modelo productivo, cuando pusimos en marcha una estrategia de crecimiento. No hemos esperado a hacerlo hoy.

Cuando nosotros desarrollamos la diversificación de nuestra economía, el que esta mañana haya dicho que hay diecisiete mil trabajadores en el sector del turismo en los dos extremos de la comunidad, más que en la automoción, eso es muy importante. Cuando el peso de la automoción ha pasado de un cuatro a por debajo del 2% en la economía de la comunidad autónoma, eso es muy importante. Ha disminuido su peso a la mitad. No porque produzca menos, que produce más, sino porque el resto de los sectores, afortunadamente, han crecido más.

Una de las líneas estratégicas de este Gobierno de coalición fue diversificar nuestra economía, y hoy trabaja más gente en otros sectores. Y está trabajando tanta gente hoy en la Plataforma Logística de Zaragoza, señor Barrena, que no se deslocaliza, como en la General Motors: mil más. Yo creo que esa es la línea por la que tenemos que avanzar.

Me dice: «usted ha hecho un discurso hablando de lo que han hecho». ¡Hombre!, yo creo que a nosotros no nos pueden pedir diciendo que vengamos aquí a hacer un discurso en negativo, a desmoralizar a la gente. No nos pueden pedir eso. A un Gobierno no se le puede pedir eso, porque el Gobierno tiene que animar a la gente, animar la inversión, animar a los trabajadores, animar a los empresarios, animar a los sindicatos… Bastante tendencia ciclotímica tenemos en este país, señor Barrena.

Yo voy a hacer un discurso positivo, y voy a decirles a los aragoneses que pasamos un momento difícil [aplausos], que pasamos un momento difícil, pero que saldremos adelante, que vamos a salir adelante, que un país donde hoy han ido a trabajar ciento diez mil personas más, a trabajar, de los que trabajaban el año 2000, es un país que tiene futuro, un país que ha resistido mejor la crisis. ¿Que hemos pasado del 5% al 13%? Es verdad, pero tenemos treinta mil parados menos. Estar en el 13%, las políticas que hemos hecho anticrisis, las políticas de diversificación, a este país le suponen tener treinta mil parados menos. Porque no es lo mismo el 13%… Estados Unidos está en el 10%, Alemania está en el 9,8%, Francia está en el 9,7%… Nosotros, en el 13%. Es verdad, tres puntos y medio más, es verdad. Pero no estamos en el 26% en Aragón, ni estamos en el 22%: estamos en el 13%, y nos tiene que preocupar. Estar en el 13% es tener treinta mil parados menos, que es lo que a usted y a mí nos preocupa, que la media española que está en el 18%. Por lo tanto, tenemos que trabajar en esa línea y reforzarla.

Y, ¿qué queremos hacer? Queremos utilizar esta crisis —lo estamos haciendo— para un cambio de modelo hacia una economía más sostenible, hacia una economía que dependa menos de la construcción, que no tenga tanto peso, aunque tendremos que seguir construyendo en el barrio de Delicias, y al otro lado del río, y en San José. Los trabajadores, con los que usted y yo nos identificamos, porque es de ahí de donde venimos, tienen derecho a tener mejores pisos y, por lo tanto, tendremos que seguir construyendo [risas]. Sí, es de ahí de donde venimos. ¿Por qué se ríen, señor presidente, de estas cosas? [Risas y rumores.] ¿De dónde se creen que vengo yo? Pues, sí, de una familia humilde [aplausos] y de un pueblo pequeño, de un pueblo pequeño y periférico. Y a mucha honra, fíjese. [Aplausos y rumores.]

Por tanto, queremos una economía más sostenible, una economía del conocimiento, una economía que tenga más peso en las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información. Señor Barrena, el 10% de los trabajos que hemos creado en estos últimos diez años ya van a este sector, al de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación. Y estamos haciendo empresas en Monzón, Zaragoza, por supuesto, en Huesca, en el polígono Walqa, en Calatayud, en Teruel, en pueblos pequeñitos… Me parece muy interesante esa línea. Me parece muy interesante el desarrollo de la logística que estamos haciendo. En la logística, trabajarán veinte mil personas si el mundo no se hunde, señor Barrena —creo que no, yo creo que no estamos en el fin del mundo—, si el mundo no se hunde, en los próximos ocho años, trabajarán veinte mil personas en la logística. Más que en el conjunto de la automoción.

En el turismo, que es el 8% de nuestra economía…, el 8%, en los dos extremos del país trabajan diecisiete mil personas en este sector, a veces no suficientemente valorado.

En las energías alternativas, en las energías alternativas…, porque usted, que está preocupado como yo por el cambio climático, por lo menos, y que sabe que el cambio climático viene de que nuestro desarrollo está fundado en el consumo de energías fósiles de una manera excesiva, insoportable e insostenible, la solución, estamos abordándola en Aragón. En los próximos años, Aragón producirá toda la energía eléctrica que consume con sistemas sostenibles: hidráulicos, eólicos, solares y de biomasa. Es un salto. Será nuestra cooperación, nuestra colaboración a un nuevo sistema económico más sostenible: las energías alternativas, la industria agroalimentaria. Estos son los caminos por donde queremos ir, estas son las líneas maestras, las líneas estructurales, y después, las cincuenta que ayer les cite, las cincuenta que ayer les cite en mi discurso [rumores], que van desde el desarrollo del programa Red de carreteras, hasta la vivienda, pasando por la segunda estación del AVE, agilizar la rehabilitación, iniciar la implantación en el programa de la escuela de 2.2 [el señor presidente pide silencio con el mazo], la construcción de nuevos centros de especialidades en Zaragoza, concluir el Centro de Investigación Biomédica en Aragón, instalar en Plaza la central de compras de sanidad, la número 45, reabrir al público la catedral de Tarazona, escultura —señor Barrena—, escultura, y el número 50, la medida 50, que es ejecutar el plan de instalaciones deportivas. Si es necesario, se las relato todas; no es necesario, creo que no es necesario.

Hemos gobernado en base a un acuerdo de cien puntos, cien puntos que firmamos y que queremos cumplir, y que queremos cumplir. He pedido que se haga un informe sobre el estado de cumplimiento. Estamos cumpliendo o hemos cumplido —como dicen los franceses, «estamos en train de»— el 90% de los compromisos —sé que alguien dijo el 8%—, el 90% de los compromisos que asumimos al principio de esta legislatura en mi discurso de investidura, que son los compromisos que firmamos con el Partido Aragonés. Estamos cumpliendo el 90%, queda un 7% que tenemos que iniciar. Esa es la realidad de nuestro compromiso de gobierno que queremos desarrollar en los dos próximos años, eso es lo que estamos haciendo.

La Opel, estrategia para la Opel: conocer las condiciones de venta de acciones de GM a Magna. No las sabe ningún gobierno europeo, y estamos indignados, señor Barrena, indignados. No es razonable que nuestros consejeros vayan a Berlín, vayan a Bruselas, y nadie nos diga, nadie nos informe. Están indignados los trabajadores, el comité de empresa y nosotros, porque hemos invertido mucho dinero en esa factoría, dinero que nos permitían las normas europeas, las directrices europeas. Porque somos una comunidad autónoma que ha estado dispuesta, que ustedes han apoyado un aval de doscientos millones de euros, y estamos dispuestos a desarrollarlo, y no tenemos esa información. Y por eso tengo la sensación, señor Barrena, de que lo del otro día puede cambiar, y por eso he pedido prudencia, porque en los últimos meses hemos cambiado de ficha seis o siete veces. ¿Es la última vez? ¿Es una foto electoral la de la señora Merkel? ¿Por qué no se nos da información a los gobiernos a los que se nos pide apoyo económico? No sabemos por qué, estamos indignados, ¿Qué podemos hacer? Exigir, en primer lugar, esa información.

¿Por qué los miembros de Gobierno alemán no votaron a favor del plan Magna? ¿No le sorprende a usted? A mí me sorprende que, de los dos representantes alemanes que levantaron los brazos después de la canciller Merkel diciendo que habían ganado, de los dos representantes, uno se abstuvo y otro voto en contra. ¿Son ellos depositarios de esas condiciones? Nosotros no. Nuestra estrategia debe ser: primero, información; segundo, actuar todos juntos con los trabajadores, con el comité de empresa, con la gente del sector de la automoción; tercero, cumplimiento de las normas europeas; cuarto, exigencia de que las factorías que son productivas no sean tratadas como factorías obsoletas.

Eso es lo que vamos a hacer y vamos a estar al lado de los trabajadores en la próxima manifestación, tal como le acabo de decir. Eso es lo que vamos a hacer, y espero su colaboración para poder apoyar al núcleo fundamental de nuestro desarrollo industrial, que, sin duda, es el núcleo de la automoción. [Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.

Señor Barrena, su turno de replica.

El señor diputado BARRENA SALCES: Gracias, señor presidente.

Le pido disculpas por los carteles, no ha sido en absoluto pretender ningún tipo de desacato ni nada y le aseguro que no volverá a ocurrir.

Señor Iglesias, dos reflexiones sobre lo que usted me ha contestado.

Sobre lo último, no tenga ninguna duda de que Izquierda Unida apoyará a los trabajadores y trabajadoras de Opel, ninguna, igual que apoyará todas aquellas gestiones que, cuando consideren, tengan que hacer, igual que pone a disposición toda su posibilidad de representación institucional y demás.

Si es verdad que todavía nadie sabe nada, hay una cosa que me parece básica, fundamental y necesaria: oiga, pregúntenle ¿a quién? Pues a General Motors, a Opel, claro, se supone que serán ellos los que saben qué oferta han hecho, digo yo. Por eso les decía yo: entonces, ¿a qué han ido a Alemania? [El presidente del Gobierno de Aragón, señor Iglesias Ricou, desde su escaño y sin micrófono, pronuncia unas palabras que resultan ininteligibles.] Bueno, pues Magna, quien sea… Pero, a ver, si a mí me parece razonable, es decir, si no sabemos de lo que estamos hablando, vamos a ver cuándo nos enteramos, ¿no? Pero, de momento, todo pinta como lo que sabíamos desde mayo, todo pinta como lo que sabíamos desde mayo. Pero, en cualquier caso, ¡si a mí me parece razonable! Vamos a saber de qué hablamos, pero, claro, vamos a buscar. Y ¿dónde hay que ir a buscar? Pues yo creo que no a la señora Merkel, me da esa sensación.

Hay un problema que yo antes le decía: para resolver la situación necesitábamos dinero, y lo he dejado en el tema de la financiación, insistiendo en que es manifiestamente mejorable. Pero no me voy a enzarzar en ese debate porque tiempo tendremos, ni en el de las mermas; hemos pedido la comparecencia del señor vicepresidente y ya vendrá…, bueno, más allá de que ya me explicarán eso de que el señor Biel dice que viene con la cesta llena y usted dice que les regalamos doscientos millones, pero ya hablaremos de eso, no se preocupe.

Mire, al final, dentro de esas cincuenta medidas que dice a futuro para resolver la crisis, si se profundiza en ellas, hay fundamentalmente cinco.

Primer objetivo: la Opel. De acuerdo. Ahora, estará usted conmigo en que el sector del automóvil requiere una reestructuración a nivel europeo. [El presidente del Gobierno, señor Iglesias Ricou, desde su escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Estoy de acuerdo».] Bueno, pues empecemos a trabajar en esta dirección también, porque eso es algo que les dijimos nosotros el día del debate del aval, que, por cierto, yo no voté a favor, no voté a favor. Por lo tanto, no puede decir que lo apoyamos todos, porque le expuse tres condiciones para apoyarlo, que me alegro mucho de que ahora las diga a hasta usted, señor Larraz. Porque yo le decía: tiene que ir vinculado al empleo… No, no estaba vinculado al empleo, no estaba vinculado al empleo, señor Franco. Si quiere, repásese el debate. Le aseguro que, si está vinculado al empleo, lo votamos, pero fue la condición que pusimos nosotros. Y ya digo que me alegro, me alegro de que, ahora, ustedes también vinculen los doscientos millones de euros al empleo, lo entiendo, es lo que hay que hacer pero en aquel entonces no, y es verdad que yo creo que, en aquel entonces, ustedes hicieron otra cuestión, que fue anticiparse ¿a qué? Oiga, que, ante que hay un problema, ya anticipo que voy a poner dinero, sin saber todavía de qué iba el futuro. Pero es igual, hay que salvar la Opel: ahí nos van a encontrar y ahí nos van a tener.

Fíjese, luego ha hablado usted de las posibilidades que había, y entonces cito el sector de la nieve; además, hoy se ha declarado como ferviente defensor del sector de la nieve. No es por ser negativo, pero, ¡hombre!, quizás, con lo que ha pasado en Nozar, a lo mejor habría que planteárselo. Si nos damos cuenta de que, al final, todo esto de la nieve se está apoyando en desarrollos urbanísticos y la marbellización de las montañas [rumores], no sé…, eso pretendo que me lo digan, porque al final no salen las cuentas si no hacemos ampliaciones de capital por la vía de Aramón, por la participación del Gobierno de Aragón y desarrollos urbanísticos, como son todos los convenios que aparecen con esto, un sector el de la construcción que, aunque haya que hacer viviendas para trabajadores y trabajadoras, no creo que sea tampoco en estos momentos unos de los sectores punteros para general empleo.

Luego me ha hablado usted de lo agroalimentario, habla hoy, porque ayer simplemente lo citó. [El señor presidente del Gobierno de Aragón, señor Iglesias Ricou, desde su escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Sí, hablé, hablé ayer».] No, ayer no, ayer solamente dijo alguna apuesta por el sector agroalimentario, y yo, ayer, antes de oírle hoy, claro, decía: ¡hombre!, ¿sabrá usted que el sector agroalimentario es de los que más esta cayendo en esta Comunidad? ¡Hombre!, no, pues, mire: Mildred, Primayor, los González, estos de Tarazona que son también del sector; Galerías Primero, que ya no compra productos aragoneses. Bueno, si a mí me parece bien que se potencie, me parece bien que se potencie, pero analicemos la realidad tal y como está.

Luego, habló —aquí estoy totalmente de acuerdo con usted—, de energías renovables: potencialidad de Aragón. Pero tienen un problema ¿eh?, que tiene que convencer al Gobierno, y es redes de evacuación. No, no, ya está, no, que sabe usted que estamos todavía pendientes de ello. Sí, sí, que estamos pendientes de la red de evacuación, porque ustedes no han conseguido todavía…, bueno, ustedes no, su Gobierno, no han conseguido meter en cintura a las eléctricas, que siguen teniendo el monopolio, a pesar de que ustedes dicen que están liberalizadas. Y como las eléctricas no quieren invertir en energías renovables, no permiten redes de evacuación para que no se potencie más el sector. Pero ahí nos van a encontrar también, total y absolutamente de acuerdo. Nos parece un buen sector, además de futuro.

Y luego, investigación y desarrollo. Pero si estamos de acuerdo. Bueno, pero, ¿le daremos contrato a los investigadores o seguimos con becas? Bueno, también investigadores, ¿pero con contrato o con beca?, que es distinto. [El presidente del Gobierno se manifiesta desde su escaño en términos ininteligibles.] Bueno, yo me alegro, porque una de las iniciativas nuestras va a ir para que tengan contratos; si lo tiene usted tan claro, seguro que lo votarán a favor y acabaremos con el problema de los becarios precarios.

Hay otra cosa que le pediría que me despejara, porque nos preocupa también; solo para saber, en estos dos años que quedan tan duros, ¿de qué hablamos? A mí me gustaría saber si hay un Gobierno de coalición con un proyecto común o es una cosa en la que cada socio le impone al otro lo que quiere. Claro, a mí me preocupa mucho oír al señor vicepresidente que después del numerito del verano, dice: «voy a ser bueno, porque ya se han tragado el campo de fútbol». Hombre, yo no sé si el campo de fútbol tiene que ser una prioridad con la que está cayendo, y tampoco sé si una coalición de Gobierno se apoya en que el uno se traga y el otro se traga. Yo creo que eso lo tiene que aclarar usted también. Sí, no, no, yo creo que lo tiene que aclarar porque nos vendrá bien.

Y para concluir, señor Iglesias, mire, en la situación que hay, dejándole muy claro que no compartimos el modelo económico, que no compartimos las políticas liberales, toda esa serie de cosas que ustedes van a seguir practicando; pero como nos preocupa la crisis, nos preocupan los trabajadores y trabajadoras, desde nuestra posición, que usted sabe claro que somos radicales defensores de la universalidad y gratuidad de los servicios públicos, del empleo estable. Ya sé que pueden llegar veinte mil empleos en Plaza, pero ni de mil euros, ¿eh?, ni de mil euros. Miren ustedes los convenios, ¿eh?, de Inditex, y del otro, del otro y del otro; mírenlos, y verán cómo no llega a setecientos veinte euros el del 80% de las personas que trabajan allí. Entonces, no vale cualquier cosa tampoco, señor Iglesias. Yo creo que hay que cuidar la calidad del empleo.

Yo, si está usted dispuesto a dar contenido social, progresista, a medidas para salir de la crisis y hacer políticas de izquierdas para salir de la crisis, ahí nos va a encontrar, no tenga ninguna duda. Las propuestas de resolución que nosotros le vamos a presentar van absolutamente en esta dirección. Ya le anticipo que hay algunas que son clara y nítidamente ideológicas, pero hay otras que tienen voluntad de responder al compromiso que creemos que la izquierda tiene que tener con quienes están pagando la crisis. Y ahí es donde usted va a tener usted oportunidad.

Fíjese, el Partido Popular le ha dicho: «yo le ofrezco un pacto». Yo le ofrezco otro. Elija. Pero solo usted no va a poder resolver esta situación, pero elija.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor diputado.

Señor presidente del Gobierno, tiene la palabra para dúplica.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor presidente.

Señor Barrena.

Señorías.

Cuando hay una situación excepcional en un país, hace falta la colaboración de todos. Por tanto, esa propuesta que usted me hace no la haga excluyente. Se lo agradezco, pero no la haga excluyente. No diga: «oiga, con el Partido Popular, yo no soy compatible». Posiblemente, quien más me confronto con el Partido Popular en esta tribuna soy yo, posiblemente. Bueno, no tenemos un medidor, aunque evidentemente tenemos diferencias. Pero he querido venir aquí a decir que estamos pasando por un momento difícil y excepcional; no es suficiente con que apoyemos unos y critiquemos otros. En los temas de crisis económica, en los temas de trabajo, en los temas de salir de este atasco, necesitamos la colaboración de todos. Aquí no hay ningún partido por nuestra parte que esté demonizado y que no sirva… No, no, no, no. Otra cosa es que tengamos discrepancias. Pero cuando hablamos de Opel, señor Barrena, ¡todos! Cuando hablamos de salir del atasco, ¡todos! Y después discutamos de lo que tengamos que discutir.

Usted me dice: «es que yo no estoy de acuerdo con una política liberal». Yo creo que la política ultraliberal es el núcleo de origen de estos problemas que tenemos, y en eso estará de acuerdo conmigo posiblemente. Cuando se desregularizó todo el sistema financiero en los Estados Unidos siguiendo políticas determinadas, empezó lo que empezó, porque dejó de haber control y solo hubo ambición. Ahí empezó el año 2007, ahí empezó. ¿Volvemos a hablar del pasado? Yo soy partidario de que no. Vamos a crear, vamos a desarrollar una sociedad que no pueda repetir los errores que hicimos en aquel momento. ¿Ventajas de nuestro sistema? El sistema financiero en España resistió bien, afortunadamente. La construcción resistió mal. Por eso tenemos ventajas (sistema financiero, bien); la construcción, excesivamente hinchada. Eso es lo que tenemos que corregir.

Cuando hablamos de ir a una economía más sostenible, queremos decir precisamente eso, y he visto que usted está de acuerdo en muchas líneas de las que yo pretendo trazar desde aquí: una economía más del conocimiento, más de las nuevas tecnologías, más de energía sostenible, que supone una revolución también en la automoción, pasar del coche con combustible fósil al coche eléctrico, al coche de hidrógeno… ¡Esa es la revolución! Una economía que sea sostenible, una economía que no se vuelva a atascar. Liberalismo: un sistema financiero con controles. Yo soy partidario del mercado, pero con controles. Mercado, sí, pero con controles, que es lo que nos falló en Estados Unidos y en Europa, donde fallaron los controles. Porque cuando se hundió el muro de Berlín, los apóstoles del superliberalismo creyeron que el mercado lo resolvía todo, y hemos visto que todo no; mercado sí, pero con controles. Esta es nuestra posición, y creo que es una posición abierta y estoy seguro que la comparte la inmensa —batallas políticas aparte—, la inmensa mayoría de los que estamos aquí.

Tenemos tres mil investigadores. Una de las líneas de la nueva economía tiene que ser por reforzar la investigación, la innovación, y estamos convencidos de eso, porque ese es nuestro camino y por ahí tenemos que profundizar.

¿Hay un gobierno o dos gobiernos? No, hay un Gobierno, que tiene una hoja de ruta, que son cien compromisos con los aragoneses, que yo manifesté aquí en el discurso de investidura y que siguen siendo válidos. El sistema de financiación no estaba en esos compromisos, señor Biel. Si hubiera estado en los compromisos, no hubiéramos discutido un minuto. Cuando tenemos que abordar una cuestión que no está pactada, tenemos que sentarnos a hablar, discutir y tomar una decisión, y es lo que hemos hecho en este y en otros muchos temas. Este ha tenido más visibilidad y más audiencia, pero es lo que hemos hecho. En los temas que tenemos pactados, el Gobierno de coalición está en la tradición aragonesa de estar a lo escrito. ¿Qué es la tradición aragonesa? Estar a lo que hemos escrito. Y esa voluntad, por mi parte, está hasta final de esta legislatura, y ahora escucharé la otra parte, que me parece que es uno de los discursos más importantes de la mañana de hoy, de la mañana de hoy. [Rumores.]

Estoy de acuerdo con usted, señor Barrena, en que hemos de garantizar los servicios públicos, que son la base del Estado del bienestar. Nuestra generación es la primera que puede construir de verdad un Estado de bienestar similar al que han tenido los países del norte de Europa. Esa es nuestra responsabilidad. Y ¿con qué lo vamos a hacer? Con mejor educación, y pública. Pero no estamos en contra de que haya educación privada. Queremos garantizar la pública para todos nuestros niños, pero no estamos en contra de que haya privada. Con mejor sanidad pública, pero no estamos en contra de que un señor haga una clínica privada, no estamos en contra. Esa es nuestra posición: garantía de lo público, pero no estamos en contra de que un señor pueda invertir en hacer una clínica privada, no estamos en contra.

Usted me planteaba el tema de una inversión que ha sido muy importante en Aragón, el tema de una empresa, Nozar. Nozaleda ha hecho grandes inversiones en Aragón, inversiones bien hechas. Y ha tenido un problema financiero. Pero, si ustedes visitan las inversiones que se han hecho en la zona del balneario, un balneario que se nos estaba cayendo, que pusimos como condición que lo hicieran los mejores arquitectos del país, y se invirtieron a muy largo plazo inversiones no recuperables en diez años, y se invirtió en el sector de la alimentación, en vino, no recuperables en diez años, inversiones a muy largo plazo para crear propiedad… No podemos, señor Barrena, a esa gente que ha venido a invertir en Aragón, cuando pasan por un momento difícil, decirles: «Aquí no nos acordamos de nada, apáñese usted». Yo no soy partidario porque es sentar un precedente para captar nuevas inversiones. Hay gente que han hecho las cosas razonablemente bien, pero les ha cogido la crisis. ¿Qué hacemos? ¿Los echamos de aquí a patadas sin reconocer el esfuerzo bien hecho, que hay mucho esfuerzo bien hecho? Yo creo que no. Yo creo que tenemos que reconocer ese esfuerzo y también darles la posibilidad de que se recuperen y que sigan haciendo cosas en Aragón. Esa es nuestra posición y eso es lo que queremos hacer. Le agradezco la colaboración.

En la Opel estamos de acuerdo. Estaremos junto a los trabajadores, usted y nosotros, estaremos ayudándoles, usted y nosotros, en todo lo que podamos, en todo lo que sepamos. Esa es nuestra posición.

Gracias. [Aplausos.]

17 septiembre 2009

publicado hoy en el pais. Enric Gonzalez

Filed under: Opiniones — Rosa Magallón @ 17:14

Cualquier persona tiene derecho a callar. Eso incluye, evidentemente, a los políticos. De hecho, casi todos los políticos parecen más inteligentes cuando están callados: en eso no son distintos a nosotros.

Creo, sin embargo, que existen momentos en que no es aceptable el silencio de un político. Me refiero al primer momento y al último. Cuando uno se presenta como candidato a un cargo público, sea una concejalía de su pueblo o un escaño en el Congreso de los Diputados, explica por qué. No sólo explica: canta, ronronea, insiste, promete, grita, argumenta, ensalza e insulta. Ofrece un total compromiso con la causa, garantiza que no traicionará la confianza de sus votantes y, si es elegido, asegura que trabajará en bien de todos los ciudadanos, sea cual sea su orientación ideológica.

Todo el mundo da por supuesto que un político debe hablar cuando salta al ruedo.

Es curioso que, en cambio, se admita el silencio cuando el político se larga.

Ya sabemos que esto es una partitocracia, que las listas electorales son cerradas y no admiten discusión, que el aparato del partido hace y deshace y que los candidatos secundarios son lo de menos. No creo que el PSOE o el PP perdieran muchos votos si en una de sus listas incluyeran, a partir del tercer puesto, a la plantilla completa del Alcoyano (es un ejemplo). Quizá saldrían ganando, porque el porcentaje de imputados e imputables sería mucho menor.

Pero el candidato, por modesto que sea, pide personalmente el voto a sus conciudadanos, y pide su confianza para ocupar un puesto. La cosa resulta especialmente evidente si hablamos de un aspirante a diputado que será, además, ministro de Economía en caso de victoria. O sea, Pedro Solbes.

A nadie le parece extraño que se vaya, y todos suponemos las causas. En algún momento, en alguna entrevista, dará explicaciones. Lo suyo, sin embargo, sería darlas antes de renunciar. Solbes, y cualquier otro diputado o cargo público electo de los que optan por el abandono, debería hacer una declaración formal y pública sobre sus razones. Aunque fuera muy cínica. Es lo menos que se merecen quienes le votaron, y también quienes no lo hicieron.

14 septiembre 2009

Mafias farmacéuticas

Filed under: Uncategorized — Rosa Magallón @ 21:40

 Muy pocos medios de comunicación lo han comentado. La opinión pública no ha sido alertada. Y sin embargo, las preocupantes conclusiones del Informe final (1), publicado por la Comisión Europea el pasado 8 de julio,  sobre los abusos en materia de competencia en el sector farmacéutico merecen ser conocidas por los ciudadanos y ampliamente difundidas.

¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos.
Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para la Seguridad Social a cargo del Estado (o sea de los contribuyentes). Esto, además, ofrece argumentos a los defensores de la privatización de los Sistemas Públicos de Salud, acusados de ser fosos de déficits en el presupuesto de los Estados.

Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años.  Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de los Gobiernos recomiendan el uso de genéricos porque, por su menor coste, favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones expuestas a enfermedades evitables (2).
El objetivo de las grandes marcas farmacéuticas consiste, por consiguiente, en retrasar por todos los medios posibles la fecha de vencimiento del periodo de protección de la patente; y se las arreglan para patentar añadidos superfluos del producto (un polimorfo, una forma cristalina, etc.) y extender así, artificialmente, la duración de su control del medicamento. El mercado mundial de los medicamentos representa unos 700.000 millones de euros (3); y una docena de empresas gigantes, entre ellas las llamadas ” Big Pharma ” -Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis-, controlan la mitad de ese mercado. Sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial. Por cada euro invertido en la fabricación de un medicamento de marca, los monopolios ganan mil en el mercado (4). Y tres de esas firmas, GSK, Novartis y Sanofi, se disponen a ganar miles de millones de euros más en los próximos meses gracias a las ventas masivas de la vacuna contra el virus A(H1N1) de la nueva gripe (5).

Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las ” Big Pharma ” una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a la Oficina Europea de Patentes (OEP), cuya sede se halla en Múnich, para retrasar la concesión de autorizaciones de entrada en el mercado a los genéricos. Asimismo lanzan campañas engañosas sobre estos fármacos bioequivalentes y asustan a los pacientes. El resultado es que, según el reciente Informe publicado por la Comisión Europea, los ciudadanos han tenido que esperar, por término medio, siete meses más de lo normal para acceder a los genéricos, lo cual se ha traducido en los últimos cinco años en un sobregasto innecesario de cerca de 3.000 millones de euros para los consumidores y en un 20% de aumento para los Sistemas Públicos de Salud.

La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las ” Big Pharma “.
Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con La Habana para importar genéricos cubanos, con el propósito de reducir los gastos de funcionamiento de los hospitales públicos hondureños. Además, en la Cumbre del 24 de junio pasado, los Presidentes del ALBA se comprometieron a “revisar la doctrina sobre la propiedad industrial”, o sea, la intangibilidad de las patentes en materia de medicamentos. Estos dos proyectos, que amenazaban directamente sus intereses, impulsaron a los grupos farmacéuticos transnacionales a apoyar con fuerza el movimiento golpista que derrocaría a Zelaya el 28 de junio último (6).

Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las ” Big Pharma “, a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud.

Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios.

Notas:
(1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/
pharmaceuticals/inquiry/index.html
(2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial.
(3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009.
(4) Carlos Machado, “La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad”, 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184).
(5) Léase, Ignacio Ramonet, “Los culpables de la gripe porcina”, Le Monde diplomatique en español , junio de 2009.
(6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009.

Mafias farmacéuticas. Ignacio Ramonet

Filed under: Uncategorized — Rosa Magallón @ 21:34

10 septiembre 2009

Filed under: Uncategorized — Rosa Magallón @ 20:13



 


me olvidé del enlace del video,…


http://video.bugun.com.tr/bugunPlayer.swf?file=dagilfilm.flv


<http://video.bugun.com.tr/bugunPlayer.swf?file=dagilfilm.flv>

CUANDO HACER TU TRABAJO NO ES SUFICIENTE

Filed under: Reflexiones — Rosa Magallón @ 6:43

pues eso, que a veces nos quedamos impasibles,…..

7 septiembre 2009

Artículo publicado en el diario PÚBLICO, 27 de agosto de 2009

Filed under: Opiniones — Rosa Magallón @ 8:33

Este artículo señala que la evidencia producida por estudios que gozan de gran credibilidad científica concluye que las instituciones sanitarias privadas con afán de lucro proveen una atención sanitaria de menor calidad que las que no son de lucro. El artículo subraya también que los problemas que todavía existen en el sector público (de mayor calidad asistencial que el sector privado lucrativo) en España se deben primordialmente al excesivamente bajo gasto público sanitario per cápita, resultado, a su vez, de que los establishments políticos y mediáticos en España no experimentan aquellas deficiencias (como el confort reducido y las largas listas de espera) que padece la mayoría de las clases populares. La revista médica británica British Medical Journal acaba de publicar un estudio (“Quality of care for profit and not for profit nursing homes”. 2009, vol 339) que incide de lleno en el debate, que se está desarrollando en España y otros países, sobre quién ofrece mejores servicios médicos a la población: la sanidad privada o la sanidad pública. La credibilidad del estudio viene asegurada no sólo por el prestigio de la revista (una de las más respetadas en la comunidad científica internacional), sino también por la enorme credibilidad del autor principal del estudio, el Dr. Gordon Guyatt, catedrático de Medicina de la McMaster University de Hamilton, en Canadá. El Dr. Guyatt es el fundador de Evidence-Based Medicine (medicina basada en la evidencia científica), la corriente científica en la medicina que exige que cualquier cambio en la práctica médica se base en criterios médicos de probada eficacia. Su bien merecida reputación añade gran valor a su estudio. Éste consiste en el análisis de ochenta y dos estudios de investigación, que han analizado en EEUU la calidad de la asistencia sanitaria proveída en centros sanitarios estadounidenses de atención a enfermedades crónicas, personas con discapacidades graves, y pacientes convalecientes (en inglés, “nursing homes”). La mayoría de la población atendida en estas instituciones son ancianos. En EEUU hay 1,5 millones de personas en las 16.000 nursing homes, con la posibilidad de que, cada año, más de 3 millones pasen algún tiempo en estos centros. La mayoría (las dos terceras partes) de estos centros son privados, con afán de lucro. Los restantes son públicos (término que en EEUU se define como de financiación pública o privados sin afán de lucro).  Las conclusiones de este análisis son claras y contundentes. En general, la calidad de los servicios médicos proveídos por las instituciones con afán de lucro es menor que la proveída por las instituciones sin afán de lucro. Entre los indicadores de calidad estudiados se incluían: 1) las cualificaciones del personal de las instituciones; 2) el número de complicaciones en el tratamiento clínico; 3) utilización de medidas que restringían la movilidad de los pacientes (como sobredosis de calmantes) que disminuyesen sus exigencias de atención; 4) violaciones de las normativas gubernamentales, para garantizar la calidad de los servicios y otros muchos indicadores. En cada uno de estos indicadores de calidad, las instituciones con afán de lucro estaban muy por detrás de las instituciones públicas. La evidencia existente de la diferencia en la calidad entre ambas instituciones, es también abrumadora en otros estudios que han analizado la atención hospitalaria y otros servicios, como los servicios de diálisis externos. La mortalidad (para el mismo tipo de pacientes) es mayor en las instituciones con afán de lucro, que en las que no tienen tal afán.  La importancia de estos estudios recae en que refuerzan la evidencia acumulada en la literatura científica, que el afán de lucro en medicina entra en conflicto con la calidad de los servicios sanitarios. La supuesta mayor eficiencia del sector privado comercial se basa en medidas, como el ahorro en personal cualificado (tienen menos personal cualificado, como enfermeras, y tienen más personal con menor cualificación), hecho que claramente daña la calidad de la atención médica. Tal como indica el Dr. Guyatt, “las empresas con afán de lucro, en los servicios sanitarios, tienen que ahorrar fondos en áreas que afectan a la calidad de los servicios, a fin de conseguir el dinero que necesitan para pagar a sus accionistas y a sus gestores”. El afán de lucro no encaja con unos servicios cuyo objetivo debiera ser siempre servir a los pacientes, anteponiendo este objetivo al de optimizar los ingresos para conseguir mayores dividendos a los accionistas o para pagar mejor a los gestores. Estos últimos, por cierto, tienen unos niveles de remuneración mucho más elevados que los existentes en las instituciones no lucrativas.  No se han  realizado estudios semejantes en España. Pero existe una percepción generalizada entre la mayoría de expertos, de que la calidad de la atención sanitaria pública es mejor que la privada, de manera que si usted está enfermo de verdad, le aconsejo que vaya a la pública. Existe una dimensión, sin embargo, de que, en general, la privada es mejor que la pública. El aspecto hotelero y de confort es, en general, mejor en la privada que en la pública. Y los tiempos de espera son menores en la privada que en la pública. Ello explica su expansión. La mayor causa de estas deficiencias del sector público está en la enorme escasez del gasto público sanitario, el más bajo (y por mucho) de la Unión Europea de los Quince. Mientras que el PIB per cápita de España es ya el 93% del promedio de la UE-15, el gasto público sanitario es sólo el 65% del promedio de la Unión Europea. Y ahí está el mayor problema de la sanidad española, problema del cual el establishment político y mediático del país (que pertenece al 30% de renta superior de la población) no es plenamente consciente, pues utiliza los servicios de la sanidad privada o recibe trato preferencial (en el caso de las élites políticas) cuando van a la pública. Debiera dictarse una norma en el sistema político español que indicara que para que una persona pudiera optar a representar a la población, se comprometiese a utilizar los mismos servicios sanitarios que la mayoría de sus electores, que son mayoritariamente de clases populares, y que utilizan la sanidad pública sin haber recibido trato preferencial. Esto contribuiría a que se redujera la excesiva distancia, que existe en España, entre representantes y representados, y ayudaría a los primeros a sensibilizarse de los problemas de los segundos.

3 septiembre 2009

Mafias farmacéuticas

Filed under: Industria Farmaceutica — Rosa Magallón @ 21:28

Ignacio Ramonet
Le Monde Diplomatique

Muy pocos medios de comunicación lo han comentado. La opinión pública no ha sido alertada. Y sin embargo, las preocupantes conclusiones del Informe final (1), publicado por la Comisión Europea el pasado 8 de julio, sobre los abusos en materia de competencia en el sector farmacéutico merecen ser conocidas por los ciudadanos y ampliamente difundidas.

¿Qué dice ese informe? En síntesis: que, en el comercio de los medicamentos, la competencia no está funcionando, y que los grandes grupos farmacéuticos recurren a toda suerte de juegos sucios para impedir la llegada al mercado de medicinas más eficaces y sobre todo para descalificar los medicamentos genéricos mucho más baratos. Consecuencia: el retraso del acceso del consumidor a los genéricos se traduce en importantes pérdidas financieras no sólo para los propios pacientes sino para la Seguridad Social a cargo del Estado (o sea de los contribuyentes). Esto, además, ofrece argumentos a los defensores de la privatización de los Sistemas Públicos de Salud, acusados de ser fosos de déficits en el presupuesto de los Estados.

Los genéricos son medicamentos idénticos, en cuanto a principios activos, dosificación, forma farmacéutica, seguridad y eficacia, a los medicamentos originales producidos en exclusividad por los grandes monopolios farmacéuticos. El periodo de exclusividad, que se inicia desde el momento en que el producto es puesto a la venta, vence a los diez años; pero la protección de la patente del fármaco original dura veinte años. Entonces es cuando otros fabricantes tienen derecho a producir los genéricos que cuestan un 40% más baratos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la mayoría de los Gobiernos recomiendan el uso de genéricos porque, por su menor coste, favorecen el acceso equitativo a la salud de las poblaciones expuestas a enfermedades evitables (2).

El objetivo de las grandes marcas farmacéuticas consiste, por consiguiente, en retrasar por todos los medios posibles la fecha de vencimiento del periodo de protección de la patente; y se las arreglan para patentar añadidos superfluos del producto (un polimorfo, una forma cristalina, etc.) y extender así, artificialmente, la duración de su control del medicamento. El mercado mundial de los medicamentos representa unos 700.000 millones de euros (3); y una docena de empresas gigantes, entre ellas las llamadas ” Big Pharma ” -Bayer, GlaxoSmithKline (GSK), Merck, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi-Aventis-, controlan la mitad de ese mercado. Sus beneficios son superiores a los obtenidos por los poderosos grupos del complejo militar-industrial. Por cada euro invertido en la fabricación de un medicamento de marca, los monopolios ganan mil en el mercado (4). Y tres de esas firmas, GSK, Novartis y Sanofi, se disponen a ganar miles de millones de euros más en los próximos meses gracias a las ventas masivas de la vacuna contra el virus A(H1N1) de la nueva gripe (5).

Esas gigantescas masas de dinero otorgan a las ” Big Pharma ” una potencia financiera absolutamente colosal. Que usan en particular para arruinar, mediante múltiples juicios millonarios ante los tribunales, a los modestos fabricantes de genéricos. Sus innumerables lobbies hostigan también permanentemente a la Oficina Europea de Patentes (OEP), cuya sede se halla en Múnich, para retrasar la concesión de autorizaciones de entrada en el mercado a los genéricos. Asimismo lanzan campañas engañosas sobre estos fármacos bioequivalentes y asustan a los pacientes. El resultado es que, según el reciente Informe publicado por la Comisión Europea, los ciudadanos han tenido que esperar, por término medio, siete meses más de lo normal para acceder a los genéricos, lo cual se ha traducido en los últimos cinco años en un sobregasto innecesario de cerca de 3.000 millones de euros para los consumidores y en un 20% de aumento para los Sistemas Públicos de Salud.

La ofensiva de los monopolios farmacéutico-industriales no tiene fronteras. También estarían implicados en el reciente golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, país que importa todas sus medicinas, producidas fundamentalmente por las ” Big Pharma “. Desde que Honduras ingresó en el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de América), en agosto de 2008, Manuel Zelaya negociaba un acuerdo comercial con La Habana para importar genéricos cubanos, con el propósito de reducir los gastos de funcionamiento de los hospitales públicos hondureños. Además, en la Cumbre del 24 de junio pasado, los Presidentes del ALBA se comprometieron a “revisar la doctrina sobre la propiedad industrial”, o sea, la intangibilidad de las patentes en materia de medicamentos. Estos dos proyectos, que amenazaban directamente sus intereses, impulsaron a los grupos farmacéuticos transnacionales a apoyar con fuerza el movimiento golpista que derrocaría a Zelaya el 28 de junio último (6).

Asimismo, Barack Obama, deseoso de reformar el sistema de salud de Estados Unidos que deja sin cobertura médica a 47 millones de ciudadanos, está afrontando las iras del complejo farmacéutico-industrial. Aquí, las sumas en juego son gigantescas (los gastos de salud representan el equivalente del 18% del PIB) y las controla un vigoroso lobby de intereses privados que reúne, además de las ” Big Pharma “, a las grandes compañías de seguros y a todo el sector de las clínicas y de los hospitales privados. Ninguno de estos actores quiere perder sus opulentos privilegios. Por eso, apoyándose en los grandes medios de comunicación más conservadores y en el Partido Republicano, están gastando decenas de millones de dólares en campañas de desinformación y de calumnias contra la necesaria reforma del sistema de salud.

Es una batalla crucial. Y sería dramático que las mafias farmacéuticas la ganasen. Porque redoblarían entonces los esfuerzos para atacar, en Europa y en el resto del mundo, el despliegue de los medicamentos genéricos y la esperanza de unos sistemas de salud menos costosos y más solidarios.

Notas:
(1) http://ec.europa.eu/comm/competition/sectors/ pharmaceuticals/inquiry/index.html
(2) El 90% de los gastos de la gran industria farmacéutica para el desarrollo de nuevos fármacos está destinado a enfermedades que sólo padece el 10% de la población mundial.
(3) Intercontinental Marketing Services (IMS) Health, 19 de marzo de 2009.
(4) Carlos Machado, “La mafia farmacéutica. Peor el remedio que la enfermedad”, 5 de marzo de 2007 (www.ecoportal.net/content/view/full/67184).
(5) Léase, Ignacio Ramonet, “Los culpables de la gripe porcina”, Le Monde diplomatique en español , junio de 2009.
(6) Observatorio Social Centroamericano, 29 de junio de 2009.

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